Llegar al punto donde todo te da miedo,
donde las cosas nuevas y buenas, de momento se descubren, dan la otra
cara y te quedas sola ante lo desconocido. De repente todo pierde su
sentido, para poco a poco recomponer uno nuevo. Te encuentras vacía
y a la vez demasiado llena. Siempre bailando entre los opuestos y
difícilmente quedandote en el centro. Hablando con nadie, porque
nadie ahora mismo te parece la mejor compañía. Intentando expresar
lo que sientes sin sentir siquiera. Notar tus lágrimas recorrer tu
rostro y sentir satisfacción a la par que desolación. Creer en nada
y saber que lo tienes todo. Chillar y jadear como si de un niño se
tratase, poniendo todo el alma en cada jadeo. Sonarte los mocos y
sentir que te desprendes de un gran peso que te oprime el pecho.
Llegar hasta el fondo del asunto y ser capaz de vislumbrar una
luciérnaga a lo lejos. Dejar que el mundo siga girando mientras tu
intentas no caerte de él. Saber que a partir de ahora todo va a ser
diferente.
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