Hay momentos en los que te das cuenta, que todo lo que hay
en tu cabeza no vale la pena. Hablo de esos momentos en los que comprendes la banalidad
de las cosas. En los que todas las preocupaciones ya no lo son, porque estás
viviendo algo realmente importante. Algo que te importa de verdad. Entonces
todo se esfuma, todo lo que antes creías que era súper importante y que no te
dejaba respirar en paz. En esos momentos recordamos quiénes somos y que es lo
que de verdad importa. Y nos planteamos porque vivir una vida llena de cosas
insignificantes, cuando lo importante ya lo tenemos, solo tenemos que pararnos
un segundo a observar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario