También está esa situación tan incómoda de enamorarse de un
amigo, vaya jodienda más grande. Empiezas a querer hablar a todas horas con él,
no con la misma intención por supuesto. Te habla y te emocionas. Sacas tema
todo el rato, no quieres que deje de hablarte y esperas inconscientemente que
en cualquier momento te diga “te quiero, eres la mujer de mi vida, fuguémonos a
una isla caribeña llena de cocoteros y hagamos el amor como conejos”. Pero ese
momento nunca llega, y al final te das cuenta y dices, joder, ya puedo
esperarme sentada que no lo va a decir. Y te das cuenta que él no tiene la
misma necesidad que tu de hablar, y que
te cuenta a cuantas tías se va a tirar esa noche. Y tu quieres que folle, si, ¡pero
contigo! Y dices me tengo que alejar de él, y lo intentas, pero como ves que el
pasa de tí, pues lo llamas, le mandas un mensaje o cualquier cosa porque
piensas que en el fondo está enamorado de ti, solo que aún no lo sabe. Y eso,
es ¡MENTIRA! Pero nos consuela pensarlo, así que aquí estamos atrapados en esta
situación, esperando un algo que no llega y lo peor de todo, que sabemos que no
llegará. De modo que a ver si aparece pronto un pedazo de negro que aunque no
queramos pasar la vida con él, nos haga olvidar las penas.
Genial entrada. aunque no estoy de acuerdo con alejarse. ¿Por qué no se intenta? Si ya luego confirmas que es un no, pues te alejas, pero... ¿y si él no lo ha pillado?
ResponderEliminarTienes razón, estoy de acuerdo, hay que intentarlo, porque nadie es adivino, nunca se sabe.
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