martes, 26 de febrero de 2013

Chimeneas y fuego


Nací en un hospital, nada del otro mundo. Mi infancia fue muy buena, iba al colegio y jugaba con mis compañeros. Mi adolescencia tampoco estuvo mal, me faltó el primer amor, es verdad, pero tuve otras cosas que hicieron que no lo echase en falta. Y aquí estoy, después de 20 años, desde aquel hospital donde estoy hoy. No estoy enferma, solo es una simple revisión para el trabajo, algo rutinario, me a recordado que no todo el mundo está bien y el gran mérito de los médicos, intentando curar a todas las personas que aquí se encuentran. Acaba de pasar una camilla con alguien tapado hasta la cabeza, supongo que la llevarán al depósito. El día que yo nací, alguien murió, dejo un espacio en el mundo para que yo pudiera ocuparlo, ¡todo un milagro!

Estoy en casa. Vivo en un piso de alquiler con algunos amigos, muy buenos amigos. Es un pisito normal, unos 80 metros y los muebles de rebajas. Pero, lo que más me gusta sin duda alguna es la chimenea. Me encanta en invierno quedarme mirando el fuego, no os ha pasado nunca que el fuego os atraiga como de una manera mágica y no podéis dejar de mirarlo, a veces, incluso creo que intenta decirme algo, pero siempre hay alguna interferencia, la cafetera avisando de que esta hecho el café, una puerta cerrándose, la tele o mis propio pensamientos.

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