lunes, 14 de enero de 2013

Ya decía yo que tenía que haberme ido con el negro!!


También está esa situación tan incómoda de enamorarse de un amigo, vaya jodienda más grande. Empiezas a querer hablar a todas horas con él, no con la misma intención por supuesto. Te habla y te emocionas. Sacas tema todo el rato, no quieres que deje de hablarte y esperas inconscientemente que en cualquier momento te diga “te quiero, eres la mujer de mi vida, fuguémonos a una isla caribeña llena de cocoteros y hagamos el amor como conejos”. Pero ese momento nunca llega, y al final te das cuenta y dices, joder, ya puedo esperarme sentada que no lo va a decir. Y te das cuenta que él no tiene la misma necesidad que tu de hablar,  y que te cuenta a cuantas tías se va a tirar esa noche. Y tu quieres que folle, si, ¡pero contigo! Y dices me tengo que alejar de él, y lo intentas, pero como ves que el pasa de tí, pues lo llamas, le mandas un mensaje o cualquier cosa porque piensas que en el fondo está enamorado de ti, solo que aún no lo sabe. Y eso, es ¡MENTIRA! Pero nos consuela pensarlo, así que aquí estamos atrapados en esta situación, esperando un algo que no llega y lo peor de todo, que sabemos que no llegará. De modo que a ver si aparece pronto un pedazo de negro que aunque no queramos pasar la vida con él, nos haga olvidar las penas.

2 comentarios:

  1. Genial entrada. aunque no estoy de acuerdo con alejarse. ¿Por qué no se intenta? Si ya luego confirmas que es un no, pues te alejas, pero... ¿y si él no lo ha pillado?

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  2. Tienes razón, estoy de acuerdo, hay que intentarlo, porque nadie es adivino, nunca se sabe.

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